viernes, 28 de agosto de 2015

Guerras Afgano - Británicas


Instigado y apoyado por Rusia, Persia (actual Irán) invadió Afganistán, poniéndole sitio a la ciudad de Herat. Para Inglaterra las posesiones en la India se tornó aún más amenazante al aceptar el gobernante afgano – Dost Mohammed – que residiera en Kabul una misión rusa, rechazando una representación equivalente de Inglaterra. Incluso un enviado inglés que se encontraba parlamentando en Kabul fue expulsado. Con esto empieza la primera guerra.

Bajo el mando del general Sir John Keane fueron tomadas las plazas de Kandahar, Ghuznee, Khelat-I-Ghilzye, Kabul y Jelalabad. Inglaterra desenterró a un viejo gobernante – Shah Chuja – y lo instaló como títere en Kabul. Dost Mohammed huyó, llevándose a su misión rusa, la que fue reemplazada por una misión inglesa, destinada a garantizar a Afganistán su seguridad, su bienestar y todas aquellas cosas que garantizan las misiones de esta naturaleza.

El 3 de noviembre de 1841 se produjo un levantamiento general de los afganos. Las causas que motivaron este hecho fueron el odio violento del afgano hacia cualquier extraño que se inmiscuyera en sus asuntos, la impopularidad del Shah títere y la conducta licenciosa de la tropa británica en Kabul.

El líder principal del levantamiento afgano fue Akbar Khan (hijo de Dost Mohammed), quien personalmente estranguló al jefe de la misión británica, Sir William Magnaughten, procediendo a descuartizarlo para luego exhibir sus restos en el mercado principal de Kabul (Char Chutter, que significa cuatro bazares).

Las tropas británicas en Kabul sumaban 16.500 hombres bajo el mando del general William Elphinstone. Al considerar que su situación se haría insostenible, éste optó por salir de Kabul para refugiarse en Jelalabad. Al empezar el año 1842 inició esta retirada desastrosa. El 13 de enero llegaban a Jelalabad solo el mayor Linsing, el Dr. Browder y un comerciante de apellido Saunders. En los días siguientes también aparecieron algunos soldados indios y pakistaníes. Con la excepción de 120 rehenes que Akbar Khan retuvo en Kabul (su peor error, como se verá más adelante), el resto de la columna fue totalmente aniquilada en el desfiladero del Kurd-Kabul.

Hasta aquí los hechos de la primera guerra afgano – británicas, la que no termina con la aparición de los sobrevivientes en Jelalabad y tampoco son éstos los únicos británicos vivos que quedaron en Afganistán, pues aún estaban intactas las guarniciones de Kandahar, Jelalabad, Khelat-I-Ghilzye y Ghuznee (ésta se rindió en marzo), aproximadamente 20 mil hombres.

La guerra continuó.

Un nuevo ejército británico, al mando del mayor general George Frederick Pollock, forzó el paso del Khyber el 5 de abril de 1842.

La instrucciones que recibió el general de parte del Gobernador General de la India – Lord Auckland – le señalaban los siguientes objetivos en orden de prioridad: a) liberar los 120 rehenes en poder de Akbar Khan entre los cuales había esposas y familiares de oficiales ingleses y b) restablecer el prestigio de las arman británicas.

Después de varias y sangrientas batallas que ensalzan el espíritu guerrero del afgano, Pollock izaba la bandera británica en Kabul el 16 de septiembre de 1842. Un día después era reforzado por la guarnición de Kandahar. El mismo día 17 de septiembre fueron ubicados los 120 rehenes vivos y relativamente sanos.

Hubo algunos enfrentamientos con líderes afganos secundarios (Akbar Khan había huido), con lo que terminó la resistencia organizada.

El 12 de octubre, después de destruir algunas fortificaciones, el general Pollock inició su retorno desde Kabul, llegando a Peshawar en noviembre. Con él también volvieron las restantes guarniciones británicas. Las órdenes del Gobernador General de la India se habían cumplido.

Así concluyó esta primera guerra entre Afganistán y Gran Bretaña.

Por sus servicios, el general George Pollock recibió un título nobiliario y fue promovido a Mariscal de Campo. A su muerte fue sepultado en la Abadía de Westminster.